IV MENSAJE DE 29/09/2013

 

EL ARCÁNGEL MIGUEL ENTREGA EL IV MENSAJE A SALVATORE VALENTI


Soy Miguel, General y Arcángel de nuestro Dios.

Estoy aquí con ustedes hoy a instancias del Todopoderoso. El Señor Jesús me envió a convertirme y vivir como os enseñó.

En este tiempo Satanás te hace creer que el mal no existe, pero no es cierto: conoce que existe el Infierno y el Cielo y recuerda que el único camino para llegar a Dios es Jesús.
Muchos de vosotros aparentáis ser felices, pero en realidad estáis tristes porque buscan la felicidad en las cosas terrenas y no la encuentran: la verdadera felicidad, la verdadera alegría, la verdadera paz, la encontraréis sólo cuando os abandonéis totalmente a Jesús; debes vivir sabiendo que estás de paso y que la otra vida es la eterna.
Muchos de vosotros vais a la casa del Señor y, en vez de escuchar la palabra de Jesús, mirad y criticad al hermano que está a vuestro lado, luego salid de la casa del Señor y, en vez de glorificar a Dios poniendo su enseñanzas en práctica, lo ofendéis con vuestros comportamientos; cuando tu hermano te necesita, en lugar de ayudarlo, lo humillas y lo juzgas. Que vergüenza de vosotros: sois unos hipócritas.

¿Quién eres tú para juzgar, quién eres tú para oprimir a tu hermano?

Ni siquiera sois dignos de llamar al Señor Jesús.

Arrepentíos, convertíos y honrad al Señor Jesús, glorificad a Dios con vuestra vida, recordad que seréis juzgados por las acciones que habéis hecho.
El Señor está triste porque muchos de vosotros decís que sois cristianos, pero no lo son porque matan a hombres inocentes incluso antes de nacer: recordad el quinto mandamiento. Arrepentíos mientras estéis a tiempo y no os manchéis más con este pecado.

¿Quién eres tú para impedir la voluntad de Dios?

Oren a nuestro Señor Jesús y no pequen más.
Vosotros, ungidos y consagrados al Señor, no estáis siempre encerrados en los templos de Dios: vuestra tarea es anunciar la palabra de Jesús a toda la humanidad; salgan, vayan a las plazas y anuncien el Evangelio a la gente, especialmente a los que no creen, invítenlos a la mesa del Señor y explíquenles la importancia de los sacramentos. Jesús predicó a los pueblos, vosotros también haced lo mismo.
Satanás quiere inducir a la humanidad a la autodestrucción, pero el Altísimo me ha enviado para impedir que esto suceda. Todos los hombres del mundo son hijos de Dios, por tanto siendo todos hermanos no debéis vivir ofendiendo a Dios, sino que debéis vivir juntos en este mundo en armonía y paz.

Desafortunadamente, muchos de ustedes creen que son cultos y poderosos y, en cambio, viven en la oscuridad, ignorando la existencia del Todopoderoso. Orad a la Santísima Trinidad, para que Satanás no utilice a estos hombres ignorantes y sedientos de materia para hacer el mal en el mundo.

Oren todos los días y ayunen al menos una vez al mes, para que tales hombres se conviertan a Dios y la paz reine en el mundo.
Arrepentíos y orad, orad, orad a nuestro Señor Jesús.

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